lunes, 26 de octubre de 2009

Cobardía

Cuánto miedo de mí
De no saber cuándo cruzar
esa frontera
entre lo que creo y lo que puedo
entre lo duradero y lo efímero

Cuanto miedo de mí
que salgo a la calle para huir
escabullirme entre rostros que no preguntan
no saben
no les interesa

Cuánto miedo de mí
que tengo decenas de máscaras
para cubrir la soledad
la duda
la ignorancia
el desequilibrio
la incoherencia

Cuánto miedo de mí
apuntalando las ideas de otros
fabricando en el silencio otras creencias
fruto de agrios y dulces ardores

Cuánto miedo de mí
que un día paso por el filo, firme, sin cortarme
y al otro, me traspasa el horror de lado a lado

Cuánto miedo de mí
que me pregunto dónde
dónde, qué y cuándo
y que por esas mismas cuestiones
no cuido simiente
ni riego
Por la incertidumbre
Por no saber nada

3 comentarios:

DorA. dijo...

Miedo? es normal, hasta cierto punto digo yo. Es bueno hacerse preguntas, sentirse ignorante, desequilibrado, incoherente, lleno de dudas. Es bueno y es necesario. Sinembargo no es bueno ni necesario quedarse en ese estado de miedo por mucho tiempo, hay que intentar responder las preguntas, equilibrarse, salir de dudas. No hacer que el miedo nos lleve a un circulo vicioso interminable y a un juzgamiento excesivo de si mismo.

Gloria Estrada dijo...

Siempre digo que uno vive como en un mataculín, el subeybaja, en términos más castizos: el biorritmo. Normal, sólo que a veces los ciclos los vivimos un tanto sobreactuados y ellos se sobreponen a nosotros.

Ginna dijo...

Lenin precisó: "decir imposible equivale a no intentarlo", pero cómo cuesta cuando el miedo nos ahoga, nos bloquea, nos acecha permanentemente y nos condena a su rutina de frustraciones y angustias... Y entonces creemos levantarnos, pero el miedo está esperándonos en la puerta y nos espanta más y más... y nos apabulla... y nos amilana... y nos lleva a la eterna pregunta: ¿saldré de esta?